Video: Todo lo Puedo en Cristo que me fortalece - Primera Parte

viernes 04 de noviembre de 2011 - 12:30 p.m. 5897
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Todo lo Puedo en Cristo que me fortalece - Primera Parte

El pasaje que nos sirve de cabecera para esta reflexión es Fil. 4:10-13. Observemos con detalle las palabras que el apóstol Pablo utiliza: no habla de creyentes «contentos», sino contentados.

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Lo opuesto a la amargura no es la alegría -estar contento- sino el contentamiento: «he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación» (Fil. 4:11). Enseguida nos surge la pregunta: ¿cuál es la clave para llegar a «aprender contentamiento» y reaccionar como el apóstol? Pablo escribió estas palabras, no lo olvidemos, desde la cárcel de Roma y en peligro franco de muerte; no escribe desde una posición de tranquila comodidad, sino desde la angustia de una situación profundamente turbadora. ¿Cómo podía el apóstol tener esta admirable actitud?

El secreto del contentamiento de Pablo se encuentra en dos frases que describen sendas experiencias espirituales de gran calado y trascendencia. La primera, aprender a adaptarse a y aceptar cualquier situación: «Sé vivir humildemente y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado...» (Fil. 4:12).

Y, luego, experimentar la realidad descrita de forma majestuosa en Fil. 4:13: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece». El creyente que llega a hacer suyas estas dos realidades pasará de la insatisfacción o la amargura al contentamiento. Consideremos estas dos experiencias.