Charles G. Finney y la Oración de Avivamiento

sábado 30 de julio de 2011 - 12:51 p.m. 3840
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Finney tuvo mayor éxito que cualquier otro predicador individual desde los tiempos de Pablo. Y más aún, en los avivamientos de Finney el 80% de sus convertidos permanecían en el camino de la salvación.

Charles G. Finney y la Oración de Avivamiento
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La palabra de Dios nos enseña que hay una similitud entre el crecimiento espiritual y el crecimiento físico. Nadie nace crecido físicamente. Nacemos como bebés y crecemos. Tampoco nace espiritualmente un cristiano ya maduro. Como padres espirituales somos responsables de enseñar a los nuevos cristianos. Pedro dijo: “Desead, como niños recien nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.” (1 Ped. 2:12).

Asimismo, la misma palabra nos enseña que debemos orar por los bebés espirituales. Pablo les enseñó a los Gálatas, pero tambien oró por ellos. Aunque su carta está llena de instrucciones, él dice que debe haber oración con dolores de parto por ellos. Está demostrado por distintos testimonios que si las iglesias se dieran a si mismas al parto espiritual y la oración intercesora, ellas tomarian su ciudad para Cristo.

Queremos compartir aquí un ejemplo. Charles G. Finney se destaca como uno de los mayores exponentes del evangelismo desde los dias del apóstol Pablo. Todos los teólogos y los historiadores de la iglesia concuerdan en que Finney tuvo mayor éxito que cualquier otro predicador individual desde los tiempos de Pablo. Y más aún, en los avivamientos de Finney el 80% de sus convertidos permanecían en el camino de la salvación.

Desde la vuelta del siglo hemos visto un gran avivamiento en el movimiento pentecostal. Sin embargo, los lideres pentecostales, ambos, pasados y presentes, concuerdan en que ni un 50% de los convertidos permanecen fieles a Dios. Nadie ha tenido el éxito que tuvo Finney. Sin embargo, él nunca usó ninguna clase de métodos para atraer interés. El no se apoyó en sensacionalismo, EL DEPENDIA EXCLUSIVAMENTE DE LA ORACIÓN.



En otra parte del relato que aquí citamos continúa diciendo: “En cierta ocasión al llegar a una ciudad para empezar un avivamiento, una señora que se ocupaba de cierta pensión se me acercó. Ella me dijo, “¿Hermano Finney, conoce a un tal Padre Nash? El y otros dos hombres han estado en mi pensión durante los últimos tres dias, pero no han comido nada. Abrí la puerta y les dí una ojeada porque les podía oír gimiendo, y los ví postrados sobre sus rostros. Han estado de ese modo durante tres dias, postrados en el suelo y gimiendo. Pensé que algo malo les ha debido pasar. Tenia miedo de entrar y no sabía qué hacer. Por favor, ¿quisiera venir a ver qué les pasa?”

“No, no es necesario, le contesté. Lo que les sucede ES QUE TIENEN UN ESPIRITU DE PARTO ESPIRITUAL EN ORACIÓN.”

Finney oraba mucho el mismo. Levantándose de mañana a las cuatro en punto, se íba al campo y oraba hasta las ocho en punto. Había tomado muy en serio el modelo que nos dejára nuestro amado Señor Jesucristo.


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